DOLOMITAK 2OO8

Si pronuncias suavemente las palabras Mortirolo, Gavia, Stelvio, Marmolada o Tre Cime di Lavaredo, por ejemplo, tu mente viaja inmediatamente a un territorio dominado por cumbres nevadas y solitarias e interminables subidas, donde uno puede comprobar lo pequeños e insignificantes que somos delante de la Naturaleza.

Tres objetivos perseguíamos cuando decidimos pasar de la ficción a la realidad y sentir en nuestras propias carnes la dureza dolomítica: el reto puramente deportivo, conocer la reacción de nuestros cuerpos y mentes ante situaciones de máxima exigencia y probar el material a usar por tierras asiáticas.

Podemos afirmar que no nos arrepentimos de haberlo hecho. Para todo aficionado al ciclismo subir estos puertos, es simplemente orgásmico. Hemos aprendido a relativizar todo y a sobrellevar las inclemencias meteorológicas (para lo cual invitamos al Bentiskas, que como era de esperar nos trajo lluvia a raudales, granizo y hasta nieve) sin morir en el intento. En cuanto al material, y aunque no nos paguen un duro por hacerles publicidad, aseguramos que las alforjas Ortlieb están diseñadas a prueba de bombas y que llevamos un seguro de vida para afrontar en unos meses los Pamires y el Karakorum, con la garantía de llevar siempre ropa seca en las alforjas, que no es poco.

LLevamos tienda, aunque sólo la usamos una noche que creíamos que no iba a llover y casi tenemos que salir a nado a las 4 de la madrugada...

Todo se olvida. El frío, el agua, el peso de las alforjas, los interminables kilómetros de subida, las pendientes, el granizo, el sol, los bajonazos físicos y mentales. Todos los sufrimientos posibles se olvidan en un segundo cuando ves a lo lejos el cartelito de fin de puerto. Ves que se va agrandando cada vez más hasta que puedes tocarlo; es entonces cuando te das cuenta que aunque sólo sea por un momento, puedes compartir la misma gloria que sintieron todos los héroes anónimos que conquistaron la cima antes que tú.

martes, 25 de noviembre de 2008

1ª SEMANA


Bolzano nos recibe con lluvia y esta nos acompañará, con más o menos intensidad a lo largo de toda la semana.
Siempre recordaremos el primer Passo, el primer descenso y el primer pueblo tirolés. Nos sentimos fuertes y nada nos asusta. No nos imaginábamos que el alemán iba a competir de tú a tú al italiano.

La llegada a Monno implica la subida al puerto más espectacular del "Pedaleando con Makelele Tour 2008". La subida desde Mazzo di Valtellina es brutal y la coronación del puerto después de subirlo con granizo algo que Aitor tampoco olvidará. Iñigo no tiene mejor suerte en su llegada a Monno por Aprica: el puerto está cerrado y debe hacer un rodeo que le alarga la jornada más de lo previsto y deseado.



Pero si el Mortirolo es espectacular por las rampas, el Gavia es el mito. Un puerto largo, precioso, que nos depara un final dantesco con un dilubio, niebla y nieve. Llegamos congelados al refugio donde moteros alemanes comen plácidamente y nos miran como marcianos cuando dejamos toda nuestra ropa secar al calor de la chimenea. Otros dos veteranos franceses llegan después, van tan ligeros de equipaje que no tienen ropa para cambiarse. Inician el descenso antes que nosotros. No los vemos tirados en ninguna cuneta por lo que deducimos que han logrado llegar a Bormio sin congelarse, y es que el descenso, además de tétrico es interminable. Nuestra admiración por ellos.

Con ropa seca y comida caliente la vida se ve de otra manera... solo así podemos sacarnos la foto en el Gavia...


Y si hay otro puerto mágico, este es el Stelvio. El más alto de los Alpes. El tiempo nos da tregua y disfutamos de otra subida larga e inolvidable. Las motos nos faltan el respeto, no se dignan a respetar nuestro esfuerzo y nos pasan rozando una y otra vez. Sólo algún coche nos da ánimos y parece reconocer que quien tiene prioridad sobre el preciado espacio de la carretera somos nosotros, y no los vehículos motorizados. El descenso es aún más espectacular, sus 48 curvas hipnotizan a Aitor que volverá a subirlo en el único día de descanso planificado, tres días después.


No hay palabras que describan el sentimiento de estar en ese paraje, en ese momento.




La jornada previa a Bolzano es un paseo por los maravillosos bidegorris que pueblan esta zona. Tanto que se les llena la boca de bonitas palabras sobre la sostenibilidad, más de un político debería aprender de cómo se mima al transporte en bicicleta por estos lares.



2ª SEMANA

La segunda semana será un calco a la primera. Permanecen en nuestras retinas el Gardena y Sella, que los pasamos bajo un dilubio, al igual que Falzarego. La Tre Cime di Lavaredo juega al escondite con nosotros y solo cuando empezamos el descenso nos muestra su imponente silueta. El puerto legendario de esta semana es la Marmolada (Passo Fedaia). Lo subimos por el lado"fácil" y alucinamos de lo que debe ser la subida por el otro lado. Nos da lástima no tener tiempo para subirlo aunque seguimos hacia delante pensando en otra ocasión...Finalmente el Passo Rolle, por ser tan bello y por ser el último gran Passo nos deja como recuerdo del grito de rabia después de más de 40 kms de puertos contando el Passo anterior.




EL RESTO DE VICTIMAS...


Hasta la próxima